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La Leyenda

 


Solo mueren los que son olvidados

     Imola, domingo 1 de mayo, 9.18 horas, se accidenta el más grande, Ayrton "Magic" Senna. Horas después, a las 13.40, moría en el Hospital Maggiore de Bologna, donde fueron a verlo, además de su hermano Leonardo, sus grandes amigos: Gerhard Berger y Josef Leberer, este último preparador físico y masajista de ambos pilotos cuando fueron compañeros en McLaren ('90, '91 y '92) y desde el '94 dedicado exclusivamente a Ayrton. Josef es austriaco y llegó a la Fórmula 1 luego de otro famoso fisioterapeuta también austriaco, Willy Dungí.

     Antes de seguir con esto quiero aclarar que la muerte de Ayrton se debió a la rotura de la barra de dirección de su Williams FWI6 N° 2 (formada por 4 -no 3 como se dijo al principio- tubos de distintos diámetros y distintos espesores entre sus paredes y, lo que es más grave aún, de distintas calidades, o sea, con diferentes resistencias a la flexión, torsión, etcétera), la que presentaba una rotura que abarcaba un 60 o 70 % de la circunferencia de la misma en uno de los lugares soldados.

      Senna no podía encontrar una posición cómoda en el Williams (él estaba acostumbrado a manejar con un volante más grande que Mansell y Prost) y pidió la modificación, que fue hecha bajo la dirección de Adrian Newey por Gavin Fisher (quien años después tomaría el puesto de Newey), responsable de la modificación, y Alan Young, quien firmó el diseño. Fue realizada en Imola y por eso Williams pidió a Charlie Witting la prórroga de un día para la verificación técnica del auto; incluso se hicieron modificaciones el sábado 30 de abril por la noche.



     Witting, delegado técnico de la FIA, autorizó después del accidente la extración de las centralitas electrónicas en el parque cerrado. La de la derecha (Williams), dañada irreparablemente, tenía precisamente una perforación en el chip la memoria y la de la izquierda (Renault), usada luego nuevamente para pruebas de otros motores. Aun así se pudo reconstruir por telemetría los últimos 13 segundos del fatídico giro. Sobre todo desde los 11" 3/10 después de pasar la línea de llegada hasta los 12" 8/10 en que choca contra el muro. Todo sucedió en 1" 5/10. Con la telemetría y con la "cámara car" del auto de Ayrton (que ¡oh, sorpresa! recién apareció en octubre de 1994 y, otra vez, ¡oh, sorpresa!, deja de tomar imágenes sospechosamente antes del impacto) se puede comprobar que Ayrton entró a 310 km/h en Tamburello, levantó un poco el píe del acelerador (303 km/h) y cuando quiso doblar el auto siguió derecho. Ayrton no tuvo pérdida del conocimiento antes del golpe (sus análisis sanguíneos no revelaron ninguna sustancia extraña) y reaccionó en 5/100 de segundo, frenando muy fuerte y bajando dos cambios (¡llegó a una desaceleración de 4,4 G!) consiguiendo disminuir la velocidad a 231 km/h sobre la pista y luego a 216 km/h (otros hablan de 213, 210, 186, 149 y 264 km/h) en el momento del choque en un ángulo de 220 contra el maldito muro.
 


 

Con la "cámara car" se ve cómo Ayrton dobla el volante hacia la izquierda, lo que acompaña con un movimiento de su cabeza (hay un pulsante amarillo que sirve de referencia) y cómo el auto sigue derecho (aún más, las ruedas apuntan un poquito hacia la derecha). Dejó en el asfalto unas impresionantes marcas de ruedas bloqueadas, lo que indica que las 4 ruedas estaban en perfectas condiciones (ninguna pinchada ni con su temperatura baja), al igual que las suspensiones y que él físicamente, y que el asfalto, que a pesar de no estar perfecto, no fue el culpable del despiste. Los sensores del volante muestran cómo estaba girado "lógicamente" a la derecha, mientras que los situados en la barra y en la caja de dirección no registran cambios. Además se ve perfectamente en la filmación que el brazo de la dirección no acompaña el movimiento del volante. La barra de dirección se rompió antes y no después del impacto como quisieron demostrar Patrick Head y sus súbditos. Cualquier persona por instinto y un piloto profesional, además por sus conocimientos, ante un choque frontal inminente busca poner de costado al auto y disminuir así las consecuencias del golpe: ¿justo Ayrton, "The Best", no iba a hacer eso?
 


     Explico todas estas cosas porque se dijo que Ayrton tomó la curva en apnea (aguantando la respiración) y porque la teoría sobre un probable error de Ayrton fue inventada. Así, meses después, David Coulthard dijo que la barra de dirección y el volante del Williams oscilaban normalmente 2 cm y un desmemoriado Damon Hill habló de sobrevirancia, una trayectoria anormal del Williams de Senna al encarar Tamburello y otras cosas más, dando entender que Senna había cometido error, tal como se lo había pedido uno de sus dos patrones. Además, cuando no le convenía contestaba "non ricordo non ricordo".

    No se acordó si el Williams '93 tenía dirección hidráulica se olvidó muchas cosas sobre la dirección servo asistida (presumiblemente ilegal) del Williams '94. Pero con su carita de niño bueno él se anima a decir lo conveniente. No quiero seguir hablando sobre el accidente, solamente con las pericias y las partes involucradas en el juicio podría escribir varías páginas. Tampoco yo quisiera que alguien fuese condenado. La F1 es muy riesgosa y un piloto sabe a lo que se expone. Sólo desearía que se dijese la verdad para evitar otro accidente semejante y por la memoria de Ayrton, quien al estar muerto no pudo defenderse de las mentiras que se dijeron.
 


 

      No hay duda, pues, sobre lo que causó la muerte de "Magic" Senna como dijeron Michele Alboreto, Pierluigi Martini, Nelson Piquet, Gerhard Berger, Adrian Reynard y Enrique Scalabroni, entre otros, es imposible irse de pista por un error humano y menos un piloto de la talla de Ayrton. Como había cientos de millones de dólares en juego la gente de Williams quiso demostrar otra cosa y, aunque el juez no encontró culpables, la gente sabe lo que pasó.

     Quiero volver al principio de la nota. Josef Leberer (desde hace unos años en el equipo Sauber) era quien siempre acompañaba a Ayrton en la grílla de largada y quien primero llegaba con una botella de agua en la mano al final de una carrera para que Ayrton calmara su sed. Fue él quien contó cómo Ayrton (ya con el casco colocado) se sonrió de oreja a oreja cuando por los altoparlantes de Imola nombraron a Berger y los tifosi aplaudieron y vivaron más que a nadie.

Fue Joseph quien se quedó en el hospital y permaneció junto a él por deseo expreso de la familia de Ayrton. El acompañó el cajón hasta el avión, se sentó a su lado y voló junto a él hasta que lo sepultaron.
 


 

     Cuenta Berger en su libro "En la recta de llegada", que nadie sabia, cuando se volvió a largar la carrera, del estado de Ayrton. Todos pensaban que en la próxima iba a estar en la línea de llegada. Berger, que llegó a puntear en la segunda fase de la carrera, tuvo que abandonar por una falla en la suspensión y luego de hacerlo, ya en su box, tuvo el presentimiento de que algo malo estaba pasando con Ayrton y por eso quiso ir a verlo al hospital. Cuando lo vio (Ayrton estaba cubierto por una sábana verde y era atendido por 2 o 3 médicos), al mirar uno de sus pies y mano tuvo la sensación de que estaba muerto. Esto se sumaba a las acusaciones que llegaban desde Brasil de que el anuncio de la muerte se retrasó para no suspender la carrera, tal como estipulan las leyes italianas en caso de que se produzca un accidente fatal, y a las declaraciones de Leonardo de que Bernie Ecclestone le dijo minutos después del accidente que Ayrton estaba muerto (cosa que Ecclestone desmintió).

     Además, Bernie y señora volaron a San Pablo para el funeral, pero la familia Senna no le permitió asistir al mismo, todos estos hechos hicieron que naciera en Berger (y en muchos de nosotros) la duda sobre el momento exacto de su deceso. Pero Gerhard dice que el doctor Sid Watkins para quien Ayrton era como un hijo, cosa que cuenta en su libro "Vivir en los límites", y en un reportaje del diario Olé del 28-3-00 no se habría prestado para una manipulación de ese tipo. Yo pienso lo mismo que Gerhard y no sólo porque Sid lo quería muchísimo sino porque también creo en lo que dijeron los médicos del helicóptero que transportó en 17 minutos a Ayrton hasta el hospital y creo en los médicos del hospital. Aunque todos sabían que no tenía posibilidad de salvarse por las lesiones que tenía. 
 


     Su funeral en San Pablo fue totalmente diferente a un entierro normal. Como dice Berger, "superó hasta al propio Senna". Era como si Ayrton, un perfeccionista, hubiese organizado todo: desde las alfombras rojas a los aviones en el cielo, el vestido blanco de su madre, los pétalos arrojados por los soldados a su paso. Todo un pueblo lloraba a su ídolo caído, ricos y pobres, blancos y negros, grandes y chicos. Fue algo conmovedor, místico, perfecto. Casi todos los años cuando voy a San Pablo a ver a la Fórmula 1 paso por el cementerio de Morumbé para estar con mi ídolo, mi hermano adoptivo. Su tumba está llena de flores, con  leyendas y ofrendas (como en el monumento en Imola y en el de Montmeló). Este año saqué una foto a un florero con su logo. Si hasta en tu logo sos perfecto, Ayrton. Querido hermano adoptivo, te voy a contar lo que le dije a Juan Manuel Fangio en su oficina de Mercedes-Benz Argentina (Av. Libertador 2424, Capital Federal) el jueves 6 de mayo de 1994 cuando me dijo: "Viste Donadei, yo creía que nunca se iba a matar". Yo le contesté: "Juan, sólo le voy a decir una cosa: Nuvolari, Ayrton y usted no se van a morir nunca. Sólo se mueren los que son olvidados". Y Ayrton, a vos, ¿quién puede olvidarte?

Tu magia sigue viva. Obrigado Ayrton.

(Extraído de la revista "A todo Motor Magazine", Año 6, número 67, escrito por el Dr. Arnaldo Norberto Donadei)

 

Casi como un humilde ramillete de flores silvestres, la "S" de Senna en el alerón delantero de los Williams, bien adelante, donde él siempre quería estar.
 


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